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LA PRESENTACIÓN
La Presentación tiene lugar el sábado anterior al lunes de Pentecostés, y consiste en presentar el Simpecado de cada Hermandad a la Virgen del Rocío.
De una en una, y por orden de antigüedad, van desfilando las carretas de los Simpecados que son tiradas o bien por bueyes o bien por mulos, delante de la ermita de la Blanca Paloma.
El acto comienza a temprana hora de la mañana, y dado el número de Hermandades, se suele alargar hasta la caída de la tarde. Representantes de la Hermandad Matriz portando el estandarte y acompañando a este con varas, esperan y reciben a cada una de las Hermandades.
Es una demostración más de fé Mariana, no importa cual sea el nombre de la Hermandad, ni siquiera el número de peregrinos o romeros que lleve, por que cada cual intenta demostrar, de la manera que sólo esta parte del globo sabe hacer, con sus cánticos y alabanzas, que ya están aquí un año más, que su espera ha valido la pena.
Es de resaltar, el modo que muchas Hermandades tienen de realizar su presentación llegando a la mismísima puerta de la ermita y arrodillando a los bueyes en señal de sumisión. En éste momento, el carretero, tiene que exponer el trabajo de muchos años, teniendo en cuenta que los animales llegan cansados por el duro y lento camino de los días anteriores.
Las carretas y carros, unos engalanados, otros aún con el polvo del camino, van formando un rosario interminable cuyo primer Misterio, como si del Rosario se tratara, es siempre el mismo: la adoración a la Virgen.
Se cumplen promesas, y se le dan gracias, por que un año más, Ella les ha llamado y El Pastorcito Divino, como gustan de llamar los rocieros al Hijo de Dios, les ha permitido estar a su lado.
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