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EL CAMINO DE VUELTA
Ya se cumplieron promesas, ya estallaron corazones rocieros llenos de Su Gloria. Pero aún queda lo más duro. El camino de la vuelta. Y si se hace duro, no es por el camino en sí, si no por la separación de Nuestra Madre. Gracias a Dios la separación es sólo física, que Ella va siempre con todos. Siempre es triste decir adiós. El rociero ha sustituido ésta palabra por un hasta siempre, por que no hay mucho tiempo entre un rezo y una alabanza, que a una madre se la quiere y está siempre en la mente.
Y comienza el camino. Se borran las pisadas de la ida, y a cada paso se renuevan promesas de volver. Si no fuera por que la Gracia de Dios está con nosotros, se diría que se hace cansino, pero todos sabemos que la belleza muchas veces no está en lo bello, y posiblemente es éste detalle el que convierta el camino de vuelta en un camino de gloria.
Las gargantas, cada vez más roncas, disimulan e intentando engañar a nuestras mentes, volvemos a rezarle como podemos, y como sabemos, a la Madre de Dios. Es posible que en unos pocos versos se resumiera el camino de vuelta, y como siempre, las sevillanas son un recurso infinito:
"El Sol está en otro sitio cuando venimos de vuelta y tiene un cejo distinto esa linde de carretas. Escondida en los pinos la primavera me está llamando a su vera. Se acaban los caminos y el corazón no se entera."
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