|
ROSARIO DEL SÁBADO
A las doce de la noche del sábado anterior al Lunes de Pentecostés tiene lugar el Rosario Procesional conocido popularmente como "El Rosario de Almonte".
Con este culto devocional, el pueblo de Almonte invita al resto de las Hermandades a participar en el Gran Rosario del Domingo de Pentecostés.
El rezo del Santo Rosario tiene una importancia capital en cuanto a los ritos vinculados a la celebración de la Romería ya que el Rosario es una meditación de los Misterios de la Vida de Cristo y de Su Santísima Madre, alternada con la recitación del Padrenuestro, Ave Marías y Gloria. Este es, en sustancia, el Rosario de la Virgen María, predicado por Santo Domingo de Guzmán y los Frailes Dominicos.
En la oración del Rosario, Ella nos estimula a recordar, a comprender, a configurarnos, a orar, a anunciar a Jesucristo. Porque en el Rosario se van contemplando, con María, los diversos pasos de la vida de Jesucristo: desde su Encarnación hasta la glorificación de su Madre.
Una hipótesis formulada al final del siglo pasado encuentra amplias confirmaciones y ningún estudio duda de la existencia de pequeñas cadenas utilizadas para la plegaria en el mundo cristiano desde los tiempos de los Padres del desierto, en los Siglos III y IV después de Cristo, mucho antes de las cruzadas. Quizás este sea el origen del rosario como instrumento.
En definitiva, el Rosario pasa por el ser el conjunto de oraciones indicado para congregarnos y aglutinarnos en torno a María para que Ella nos sirva, como se le ruega en la Letanía que concluye el Rosario, de Puerta del Cielo y de Abogada Nuestra, mediante su intercesión, ante Su Hijo.
|